Las arpilleras-mensajeras de Freddy Maturana

Arpillera, Freddy Maturana.

Arpillera de Freddy Maturana.

Las arpilleras, en sus distintos modos, nacieron en las cárceles y centros de detención durante la dictadura, como una forma atrevida y valiente de comunicación, simple, pero llena de sentido de vida y de sensibilidad creativa frente al horror y la muerte. Luego serian expresiones testimoniales de los familiares de las víctimas de la represión, y también verdaderos retratos de la realidad social chilena, aquella que escondían los medios informativos cómplices de la dictadura.

Freddy Maturana, era un obrero que soñaba y apoyaba el proyecto de transformación social que representaba Salvador Allende. Al momento del Golpe Militar, fué despedido de su trabajo y perseguido, al igual que tantos miles de chilenas y chilenos, por ser militantes de izquierda. Luego, sufrió con la detención, tortura, cárcel y exilio de su hermano Leonardo. A su conciencia social proletaria, ya se sumaban tempranamente más razones valederas para rebelarse en contra de la dictadura. Se incorporó temparano a la lucha clandestina antidictatorial, pero pronto debió salir del país y viajó a Bolivia. Trabajó allí como peón en el campo y llegó a conocer la explotación y la solidaridad de los campesinos bolivianos. Regresó luego a Antofagasta y trabajó como obrero electricista.

Freddy se reincorporó nuevamente a la lucha clandestina hasta el día de su detención, en septiembre del año 80, cuando fue detenido junto a su padre, a su hermano Hector y a dos de sus amigos del barrio. Fué torturado al igual que los demás detenidos en el sitio de torturas del SICAR (Servicio de Inteligencia de Carabineros), ubicado en el camino a La Portada de Antofagasta y nuevamente torturado en las dependencias de la Providencia por la CNI-SICAR, durante varios días. Finalmente fue echo preso en la Carcel Pública de esa ciudad.

Tú lúcharas sin duda

Arpillera de Freddy Maturana

A poco de salir de la cárcel, de su paso por el vejamen y el dolor, Freddy inició su trabajo de arpilleras. Fué su forma de vaciarse de tanta impotencia y de tanta rabia masticada en horas sin sueño. De manera paciente y testaruda, Freddy creaba con sus lanas, diseños y figuras que era disparos de colores, embebidos de versos y consignas, desafiantes y transgresoras que lanzabamos a nuestros siniestros opresores y perseguidores. Feddy fué un soporte cotidiano y constante para su hermano Tito y de todos los presos políticos durante ese duro período.

A mediados del año 83, en Antofagasta, Freddy y otros ex-presos políticos, hermanados en el dolor y la lucha, crearon el Taller Encuentro. Gracias a la amistad de Freddy con el Párroco de la iglesia de la Avenida Angamos, pues ambos eran fanáticos del futbol pichanguero, el Taller Encuentro pudo funcionar temporalmente en una dependencia de la Iglesia. Pronto el Taller se transformó en un germen de organización del tejido social para la lucha abierta en contra de la Dictadura. En consecuencia, en Antofagasta, comenzaron a multiplicarse las peñás y actividades culturales e irrumpieron a nivel nacional las primeras manifestaciones populares cada vez más abiertas y masivas en contra de la dictadura.

En esas peñas y actividades culturales, siempre estuvieron presentes las arpilleras de Freddy. Ellas no eran sólo testimonio de las circunstancias, sino que eran imprescindibles mensajes y consignas que apoyaban y fortalecían la lucha antidictatorial. Ellas reafirmaban las ideas libertarias y revivían los compromisos revolucionarios, nos recordaban nuestra inconsistencia política, rescataban la historia del movimiento obrero, mostraban al Cristo comprometido con los pobres, nos acercaban a Neruda, a Violeta Parra, a Victor Jara, a poetas y cantores silenciados en aquel entonces. Sus arpilleras pretendían y lograban poner luz en la oscuridad, anteponer la vida y la esperanza, a la muerte y al desánimo.

No pretendan encontrar en las arpilleras de Freddy ni un estilo ni el acabado perfecto que busca y pretende un artista, porque Freddy, nunca se sintió un artista. En su sincera pero orgullosa humildad, se sentía ya complacido cuando lo llamaban « artesano ». Porque Freddy era eso, un trabajador consciente y comprometido con su realidad y sus semejantes.

Arpillera de Freddy Maturana

Arpillera de Freddy Maturana

Con el término de la dictadura, las arpilleras de Freddy continuaron siendo mensajeras de reclamos de justicia largamente esperada, reflejaron la verdad sepultada en una fosa, la dignidad de una osamenta oculta y el exigido justo castigo a los culpables .

Este obrero de arpilleras fue sorprendido en solitario por una muerte temprana, consecuencia al deterioro de su salud provocada por la tortura. Freddy, con sus diestras manos y su ardiente paciencia, con su hablar escaso, pero resuelto y mordaz, de apariencia casi miope pero de lejano mirar, fué capaz de construir con sus verdiazules y rojinegras lanas pegadas sobre una tela, mensajes simples, verdaderos e irrefutables.

Esas obras testimoniales, no se han apagado, no han cesado de transmitir sus mensajes, porque aún siguen vigentes y pendientes la justicia, la verdad y el castigo a los culpables de tanto horror e indignidad.

Sus arpilleras, al igual que miles de coloridas banderas al viento, nos continúan interpelando, machacando nuestra memoria para desterrar el olvido y no cesar en nuestra tarea de construir un mundo más justo y fraterno, ese mundo por el que Freddy también luchó.

Octubre 2015

(Escrito por Arturo Neira, Ex preso politico, amigo entrañable de Freddy)

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